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Plan B

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Este post fue escrito por Alejandro Sandoval, asesor de seguros Monterrey. Lo que más me gustó, fue el punto de vista tan honesto sobre el hecho de que solemos planear poco cuando somos jóvenes (¡e invencibles!).

Solía ser una persona cuya planeación del futuro giraba en torno a la diversión, comodidades, artículos que en su debido momento fueron mi prioridad pero ahora los veo como no necesarios, y de valor pasajero. Vaya, para mí la planeación más lejana era el saber lo que iba a hacer en la noche, o el fin de semana; unas vacaciones próximas, un cumpleaños de alguien cercano, un aniversario con mi novia; ahorrar para comprar algo que sé que voy a disfrutar. Todo esto le daba sentido a la palabra planear. ¿Entonces, porque tendría sentido planear el momento de mi muerte?

Debo reconocer que hace relativamente poco tuve un cambio en mi existencia, y desde que me casé con el amor de mi vida, y tuvimos dos hermosísimos hijos que aún son pequeños, siempre pienso en darles lo mejor de mí, en todo momento, como cualquier padre y esposo lo haría. Sin embargo derivado de este cambio, me llegué a preguntar… ¿y si no estoy yo para dar lo mejor de mí?…

¿Cuál sería el escenario? las posibilidades son muchas; no puedo saber con certeza qué pasaría con nuestros planes (bueno, los de mi esposa porque yo nunca había planeado), los sueños de mi esposa, de mis hijos, los míos, su futuro… de lo que sí estoy seguro es que si me voy antes de lo previsto, van a sufrir, y no dudo de la capacidad de ella para salir adelante pues es una mujer de lucha, profesional y trabajadora, pero sí le será más difícil seguir sola con  el guión de vida que nos habíamos diseñado por dos simples cosas: por el dolor, y definitivamente, por el dinero. 
Ese es el panorama más cercano a la realidad que yo me puedo imaginar. Hay otros escenarios que, aunque son impensables para mí, son 100% reales para otras familias, y son mucho más tristes y difíciles.

Ahora bien, ¿cómo planear el momento de morir? si ni siquiera sé la fecha, ni el momento ideal. No tengo manera de conocer este dato. Entonces, con esto en mente… ¿cuándo empiezo?, lo peor sería si me muero mañana… ahí sí, todos estamos fritos, y… ¿cuánto necesito?

¿Cuánto necesito?… en realidad significa cuánto dinero necesitaría mi familia, mi esposa, para culminar al menos los planes que habíamos previsto. El monto lo definimos al destinar parte de nuestros ingresos como un ahorro para ese fin. Eso no debería de cambiar si yo sigo con ellos y mientras siga a su lado. Lo que no habíamos contemplado era en caso de que estos ahorros se quedaran inconclusos… o sea, no había plan B en caso de mi muerte.

¿Cuándo empiezo? No lo sé, es buena pregunta, pero, ¿sería muy injusta la vida si me muriera un día antes de comenzar, no creen?
Para poder ser un asesor, tuve que plantearme estas preguntas yo mismo,  y al compartirlas con mis clientes, lo que obtenemos es la tranquilidad de que podemos hacer algo al respecto, y recomendar lo necesario para que ese proyecto de vida prevalezca ante el más catastrófico panorama. Ese es el punto de partida para mí. Esto es lo que significa un seguro de vida, en esencia. ¿Se pueden conseguir muchas más cosas con un seguro de vida? La respuesta es: ¡claro! que el ahorro, que el rendimiento, que la casa, que la universidad, que los hijos, que mi esposa, que el cáncer…  dime, ¿en quienes piensas todos los días y qué te preocupa a ti?

A Alex puedes escribir a alxsc70@gmail.com
¡¡Gracias Alex!!

9 comentarios en «Plan B»

  1. A nadie le gusta la idea de morir y dejar a la familia desamparada, un seguro de vida es buena opción, yo considero que una buena opción que sirve de complemento es tener buena educación, educar a gente a nuestro alrededor, a nuestra familia, enseñarles educación financiera, a valerse por si mismos, etc, entonces eso y aparte los seguros de vida y/o gastos médicos, van a diluir la carga pesada para por si uno muere. o como ven?

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  2. A veces dejamos pasar para después algunas cosas que son importantes, aunque no sean muy gratas de hablar. Por ejemplo hace ya mucho, mi mamá le dijo a mi viejo que hiciera su testamento. Esto debido a las varias expericncias que han habido con familiares muertos que no dejaron testamento y despúes todo el problema queda para los vivos.

    Siempre tenemos entonces el tema de la planeación y la previsión, esto es sencillo cuando somos ordenados. Ya les contaré sobre mi tía muerta.

    Saludos

    Augusto

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  3. Pingback: Bitacoras.com
  4. ¡Hola a todos y todas!

    Pues si, el fallar al planear es planear para fallar. La muerte llega a ser un tema tabú, pero es una realidad, y como bien señala Alex en esta atinada aportación, el qué suceda cuando faltemos es algo que debemos de considerar.

    ¡Saludos de un nervioso norteño!

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  5. Hay un anuncio de American Express que dice: «si la vida te da limones, ¡pues vende limonadas!», creo que el mejor legado que podemos dejar a nuestra familia es el trabajo y la forma de sacarle provecho a todo. El dinero se esfuma, por grandes cantidades que se tengan, pero la educación familiar, el ejemplo, los valores humanos, esos perduran.

    Mi padre pagó su sepultura, incluyendo la caja pero sin el pago del terreno, una gran ayuda, pero nos dejó casi 10 veces el valor de su sepultura en deudas a medio mundo. Su mejor herencia y mi mejor arma para superarlas ha sido su invaluable ejemplo de trabajo y responsabilidad, el amor por su oficio y su familia, a pesar de todos los pesares.

    Habría sido muy cómodo haber recibido una herencia y bendito Dios, a disfrutar lo que me dejó, pero no habría sabido aprovecharlo y quizá ya estaría igual de endeudado o peor. Como dijo ayer So, he aprendido que el dinero no te garantiza nada, es pasajero, lo que dura y perdura es la experiencia, el aprender a cómo sobrevivir con poco para cuando halla mucho saber darle el valor real al dinero.

    No digo que no hay que planear, al contrario, hay que practicarlo constantemente, y aunque la muerte es algo natural, lo es también la vida, con o sin dinero. Para mí, muy personalmente, lo mejor es enseñar a cazar que dejar el plato servido y luego se peleen por él o venga otro y se aproveche, pero bueno, estoy consciente que cada quien hace lo que cree conveniente y eso es honorable.

    Saludos.

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  6. Roman, un seguro de vida no pretende resolver la economía de las personas. Tienes razón que el mayor valor de una persona es el trabajo, pero, ¿y si pierdes esa facultad de levantarte todos los días para ir a trabajar? de los riesgos más ignorados es la invalidez, y este riesgo, aunado al fallecimiento, trunca proyectos, trunca sueños, trunca familias, y trunca oportunidades. Un seguro de vida prevée estos riesgos, y uno sólo buscaría cubrirse de ellos como un acto de preocupación y amor hacia sus seres queridos. Esperemos estar ahí para enseñarles el valor del trabajo y del dinero, pero salvaguardando la posibilidad de que no estés para hacerlo, y construir un puente que cruce ese vacío que se deja, para que con o sin tus enseñanzas, los puedas ver, en un futuro, donde ellos quieren estar.

    Saludos a todos.

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