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Manejando el fracaso al mejorar nuestras finanzas

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Mi esposo me dice que tengo poca tolerancia al fracaso. MUY poca tolerancia, dice. Y tiene razón. Debo presumir que he ido superando este estorbo con éxito ( y varios fracasos, irónicamente). Y aprendí algunas cosas en el camino.

La primera  es que el hecho de decepcionarnos profundamente cuando algo no nos sale como esperábamos es una condición profundamente humana y por lo tanto natural.

La segunda es que es uno de los más grandes estorbos que uno pude tener en la vida.

No importa que tan grande o que tan pequeña sea la meta, si nos caemos, lo más probable es que venga una cascada de caídas posteriores y una sensación de pérdida tan fuerte que nos cuesta trabajo levantarnos de nuevo (sobre todo sicológicamente).

Esto pasa en todos los ámbitos y en las finanzas personales, no es la excepción.

Empieza uno con su presupuesto, ya sabemos dónde gastamos más y tenemos una leve idea de que hacer. Cortamos nuestros gastos pero un día, se nos atraviesa ese juguete que tanto habíamos deseado, flaqueamos, nos rendimos a la tentación y BAM! Compramos algo caro, que no necesitamos tanto y ¡nos entra una cruda! Y claro, cómo ya compramos algo indebido y nos sentimos mal, pues ¡seguimos comprando! Porque total, si ya estamos en el suelo, será mejor seguir gateando.

Con todos los problemas que me trajo la poca tolerancia a la frustración y este ciclo de “ya me caí, ¿pa´que me levanto?” aprendí que lo mejor que puede uno hacer, es hacerse de la vista gorda (con respecto a la caída) una vez que te caíste. Esto es, me caí, compre una mariguanada que NO DEBI  haber comprado, bueno, me levanto, me sacudo, hago como que no paso mucho, y sigo adelante con mi plan y presupuesto original. Es la estrategia de la caída estrepitosa delante de cientos de personas. Te caes en público y ¿qué haces? Sonríes, te sonrojas, te levantas y ¡sigues caminando como si nunca te hubieras caído!

Lo peor que podemos hacer es soltar la toalla, plan, estrategia, etc. Por una sola caída.

Es como las dietas. Cuando uno está en dieta especial (generalmente para bajar de peso), ocasionalmente uno cometerá un pecadillo. Nos comemos el pastel de chocolate acompañado de un dedo de novia, y como ya pecamos ¡a la goma con la dieta! Y vienen 10 días de indulgencia glotona.

Si te comiste el pastel y el dedo de novia, siéntete culpable, date cuenta de que flaqueaste, sacúdete la culpa y regresa a tu dieta en LA PRÓXIMA comida de ese día.

Lo mismo aplica para las finanzas,  a lo largo del camino, cometeremos errores flaquearemos y la regaremos con manguera industrial. No importa.

Alguien dijo alguna vez (y no puedo recordar quién) que el ser humano aprende MEJOR a través de los errores. Los errores y tropiezos nos enseñan de la vida y de nosotros mismos. Esta cultura nuestra de castigar el error, solo nos estorba.

Ánimo, que sí la regaste, aprendiste y sólo es necesario que regreses a tu plan otra vez.

 

 

 

 

 

8 comentarios en «Manejando el fracaso al mejorar nuestras finanzas»

  1. No se como di con este blog, pero desde entonces lo guardo en mis favoritos y leo cada actulización.

    En la revista de selecciones del mes de Septiembre, viene un artículo de como superar la inflación. Te sería muy interesante.

    saludos!

    Responder
  2. Muchas gracias de verdad a todos por sus comentarios y correos. Aunque vean pocos comments aquí en este post , han llegado muchos. Tantos que me es imposibloe contestar y visitar a cada uno, pero desde aquí un abrazo muy fuerte a todos!!! Mi más sincera gratitud :)

    Responder
  3. No hay como el conocimiento empirico…
    Los bebes lo aplican mucho, si agarran un vaso como biberon, la prmera vez se hechan todo encima, la siguente ya sabe que debe ser con cuidado.
    Los errores son para aprender de ellos, no para caer y caer y caer en lo mismo simpre (conozco gente que no aprende ni de sus errores ni de los errores de los demas, de verdad)

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  4. sigh … es bien duro, yo como norteña que soy, soy bien coda, economizo en todo, las fibras de la cocina las uso hasta que se deshacen y lo mismo puedo decir de la ropa interior. pero en ocasiones me aloco y feo. recientemente he logrado evitarlo siguiendo estos pasos:

    1.- no comprar de inmediato, volver el siguiente fin de semana por lo que me gusto
    2.- preguntarme si realmente lo necesito
    3.- preguntarme como lo voy a usar y con que tanta frecuencia
    4.- cuanto tiempo lo voy a tardar en pagar

    en base a eso hago la consideracion de la compra

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  5. Y todo lo que dice Moonwaden se va a la tiznada cuando yo veo que le gusta algo y le pregunto «lo quieres?» y ella duda mas de 4 segs significa que si lo quiere pero duda en comprarselo, asi que se lo compro yo y le ahorro la desicion.

    La regaño de usar las cosas hasta que se ven como harapos, que el trapeador se este deshaciendo o bien que tenga un hueco en el zapato que podria pasar una canica por ahi.

    Tardar en pagar es algo e lo que estoy de acuerdo con ella y mas de una vez me jala las orejas por que compro casas para ella y no quiere que lo haga… de cualquier forma lo hago :-P

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