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Los tres cochinitos y el lobo

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Si piensan que esta es la historia clásica, lean con detenimiento. Augusto Peralta nos habla de cómo aprendemos a manipular las emociones de los demás desde temprana edad y como eso afecta nuestras finanzas en la vida adulta.

Una situación difícil es la que se presenta frente a todos nosotros cuando se acerca el fin de mes. He podido escuchar varias opiniones referentes al dinero. Muchas de ellas a favor otras en contra, pero todas igualmente válidas.

¿Por qué digo esto? Me explico. Cuando somos niños comenzamos a aprender cómo funciona nuestro mundo interior y exterior. Nos vamos dando cuenta que al tener cierto tipo de comportamiento este genera una respuesta en las personas que nos rodean y vamos moldeando nuestro círculo de influencia.

Para esto cada vez que deseamos algo y lo deseamos de inmediato, primero hacemos el pedido de una manera “civilizada” pero si vemos que nadie nos hace caso comenzamos a probar nuestras primeras armas en nuestro vasto arsenal. Lo primero que hacemos es comenzar a gritar, hacemos el mismo pedido pero ahora unos decibeles más alto. Si aún así nadie nos escucha, comenzamos a hacer alguna travesura o a botar cosas en el piso, comenzamos a patear, a romper las cosas que están a nuestro alcance y por último rompemos en llanto inconsolable.

En cada una de estas etapas habrá alguien que nos pone atención y otros que no se inmutan y hasta nos castigan. Es así que vamos aprendiendo qué técnica utilizar con cada persona y en qué momento. Esto da por resultado una técnica de manejo de las situaciones por demás eficiente, pues nos permite conseguir aquello que deseamos, cuando lo deseamos.

Al crecer como individuos también crecen nuestras necesidades y nuestro deseo de atención por parte de los demás. Si seguimos aplicando las mismas técnicas que aplicábamos cuando niños, no sólo no darán resultado, sino que nos colocarán en el lado de las personas inmaduras, insoportables, intratables con las que nadie quiere tener contacto.

Es entonces llegó la hora de pensar en cambiar de estrategia. Es aquí cuando damos inicio a la elaboración de “nuevas estrategias” para tratar de influir en las personas, ya que el llanto y las pataletas que antes utilizábamos ya no son más efectivas.

En algunos casos la persona comienza a desarrollar un arsenal de nuevas formas de manipulación. Puede dar inicio en: comportarse como una persona encantadora y atenta, con el simple fin de poder conseguir posteriormente algo de la persona a la que trata de halagar; puede también construir una historia muy triste de su vida, la cual podría explicar el porqué está tan mal en la actualidad a ver si algún corazón caritativo le tiende la mano.

Puede también convertirse en alguien extremadamente egocéntrico y tratar de manipular a las personas mediante el miedo y la amenaza. Cualquiera sea la técnica aplicada, le sirve para sentir que tiene el control. Al final no importa cuál sea el camino que tome, siempre tendrá un pensamiento perenne dentro de sí. Y esta idea que mantiene con ella (la persona), funciona como una excusa para no hacerse responsable de sí misma y echarle la culpa al mundo por aquello que le está pasando.

Ahora me dirán y esto ¿qué tiene que ver con el dinero? tema del que hablaba al inicio.

Al igual que la conducta y buenas maneras se aprenden y modelan durante la niñez, nuestra actitud e ideas con respecto al dinero se forman en este momento. Es por esto importante que cuando se hable de dinero en casa no se excluya a los niños, pues esta es una oportunidad inigualable para que aprendan sobre lo que es el dinero, que es lo que este puede conseguir, cómo debe de ser manejado, el valor del mismo, y lo más importante, no ponerle el estigma de que el dinero es malo y que las personas honradas y buenas no pueden, ni deben ser ricas. Enseñemos a los niños a utilizar el dinero a su favor y no en su contra e iniciemos en ellos el hábito del ahorro, pensando siempre en la inversión futura y no en el gasto futuro. Es bueno enseñarles la ley de los tres chanchitos.

Eco. Augusto Peralta A.  www.finanzasperu.com

¡Gracias Augusto!

7 comentarios en «Los tres cochinitos y el lobo»

  1. Pingback: Bitacoras.com
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  3. ¡Hola felices Morbifílicos!

    Pues interesante la propuesta de Augusto. A algunos les puede parecer simplista, a otros uan maravilla, y lo cierto es que su visión que nos comparte es una que nos enriquece, sea que sepamos de finanzas o no.

    Lo que si, hasta que no seguí la liga comprendi lo que los cochinitos tenian que ver con la entrada.

    ¡Saludos de la patas pa´rriba Ensenada por la Baja 1000!

    Responder
  4. Fantástico post, y muy interesante en cuanto a ciertas cosas que suceden en mi vida últimamente. Muchas gracias por escribirlo, me ha inspirado a reflexionar más profundamente en muchas cosas.

    Responder
  5. Excelente post :) Ése último párrafo en particular… wow… se queda para la posteridad, está genial!

    «…no ponerle el estigma de que el dinero es malo y que las personas honradas y buenas no pueden, ni deben ser ricas.»

    «Enseñemos a los niños a utilizar el dinero a su favor y no en su contra…»

    Amén :)

    Responder

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