El viernes pasado pregunté ¿qué le dirían ustedes a Carlos Slim si tuvieran la oportunidad de tenerlo en frente? Las respuestas fueron muy interesantes. Algunas personas no perderían al oportunidad de decirle que deje de monopolizar las telecomunicaciones y que los monopolios frenan el crecimiento.
Pero yo tengo otra pregunta. Antes de formularla quiero recalcar que efectivamente hay monopolios, que el gobierno ha cedido ante sus deficiencias, privilegiando a algunos empresarios, y que no estoy de acuerdo con que solo uno o dos tengan todo. Una vez aclarado esto (y lo pongo con letras grandes que conste), hago mi pregunta:
¿Y qué tanto la mentalidad del mexicano en general “impulsa” la proliferación de monopolios??
He notado con tristeza que en todos los ámbitos, clases y niveles, existe una constante: en general (si, tengo que generalizar, ustedes disculpen) el mexicano hace lo mínimo indispensable. Suena categórico, suena triste y hasta extraño, pero desde mi experiencia, así es.
He conocido gente que desea que sus inversiones le den buenos rendimientos, pero no se molestan en estudiar sus fondos o un poco del mercado.
Conozco personas que desean ganar más en sus oficinas, pero están tan molestos con el trabajo en general, que hacen apenas lo indispensable.
También he sabido de gente que está harta de trabajar en una oficina, para alguien más, pero que no están dispuestos dejar su seguridad y trabajar más del doble para ser autoempleado.
Conozco artistas gráficos que se escudan en la falta de tiempo o incluso en la falta de “talento” ( y lo pongo entre comillas porque considero que más del 50% del éxito de un artista se debe al desarrollo de su oficio y talacha dura) para no sentarse a trabajar en su oficio por horas.
He tenido amigos que desean un retiro feliz, pero ni ahorran, ni construyen un flujo de trabajo que les permita llegar a esas metas porque… ¡quien sabe porque!
Hay personas que han tenido siempre el sueño de “tener un negocio” que les de dinero y que mantenga su nivel de vida pero solo dirigiendo desde lejos chambeando lo menos posible.
¿No sera que los Azcárragas, los Slims, los Sertvitjes, los Saabas y los Zambranos andan solos en la cúmbre, porque nosotros no nos hemos puesto a competir realmente para alcanzarlos?
He oído incontables veces que Slim está donde está porque su papá le enseñó a hacer negocios, porque nació en una familia más acomodada, porque a el “si se le dá” eso de hacer dinero, etc. Pretextos para explicar porque nosotros no podemos. Solemos decir que no logramos cosas porque no tenemos las mismas oportunidades que el otro. ¡Pues claro que no! nadie puede tener exactamente las mismas cosas que otro. Pero las oportunidades del vecino nunca han sido impedimentos para los que han llegado lejos.
Recuerdo hace algunos años, leí la historia de un inmigrante mexicano que se fue a Nueva York y como se le complicaba encontrar trabajo, decidió vender sus propios hot dogs. Algunos años y muchas chingas trabajando después consiguió no solo la ciudadanía, sino convertirse en uno de los vendedores de hotdogs más icónicos y exitosos de la gran manzana.
Es verdad que a veces tenemos muchas cosas en contra, pero vale la pena ponernos a pensar ¿qué parte de nuestra idiosincrasia y nuestra manera de ver el trabajo y el éxito es un factor para que la riqueza se concentre en solo unos pocos?
Azcárraga se topó con 2 titanes más o menos de su rodada. Es una pena que no haya más Salinas y más Vargas.
NOTA: Quiero solo aclarar que a mi tampoco me gusta que Slim nos tenga “muertos de hambre internéticamente”, ni estoy de acuerdo con algunas políticas de Salinas y otros empresarios mexicanos. Solo estoy poniendo sobre la mesa lo hechos.





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