Existen varias Personalidades Financieras como lo comenté en el post que inicia esta serie. Y son importantes porque de ellas depende el tipo de arreglo financiero al que lleguemos con nuestra pareja.
Ahora bien, el ubicarnos a nosotros y a nuestras parejas en que Personalidad Financiera estamos, nos ayuda a saber un poco sobre las cosas que nos molestan (como una mujer que es 50-50 pero está con un Proveedor, o un hombre que es Tu pagas X y yo pago Y pero la mujer espera un Lo mio es mio y lo tuyo es de los dos).
El siguiente paso es la muy trillada y sobada comunicación. Muchas parejas creen todavía que con el simple hecho de amarse, ya la relación y todo lo que conlleva se va “a dar solito”. Lo mismo con las finanzas. Y la verdad es que en una relación hay que hablar. Hablar (lo siento por algunos hombres que verdaderamente sufren este proceso), pero es necesario hablar de dinero si quieren que el amor no se vaya por la ventana (cuando lleguen las deudas, los desacuerdos, la pantalla plana y la bolsa de diseñador). La pregunta de los $64,000 USD es, ¿de que hablar?.
- De la Personalidad Financiera de cada quién. Que comportamiento en relación a la dinero en familia le parece correcto a cada quien. Pregunten y escuchen sus razones.
- Si alguno no está de acuerdo con la forma de llevar la lana en casa, que exponga su punto y traten de llegar a un acuerdo (por ejemplo el no quiere hacerse cargo de absolutamente todos los gastos, así que ella puede contribuir con los gastos de las vacaciones y las salidas de fin de semana).
- Decidan quién es el más hábil (o menos torpe) con la administración para que sea el o ella la que lleve los gastos, los pagos y las cuentas. Pero el otro-otra debe siempre estar al tanto.
- Identifiquen las metas generales de los dos y sus prioridades. Por ejemplo, ¿quieren comprar depa?, ¿tener un bebé primero antes que el depa?, quizá sea más urgente pagar las deudas de ambos antes de una compra importante, etc.
- Determinen las metas de cada quién y traten de ayudarse a alcanzarlas. Siempre es sano que aunque haya una cuenta común, cada miembro de la pareja tenga su dinero, su cuenta para sus propios sueños y gastos.
- Las cosas cambian. Hay muchas parejas que mientras no tienen hijos, y los dos trabajan, la dinámica financiera es una, pero cuando llega el primer embarazo la cosa cambia. Momento de hablar, de revisar cuentas, ahorros, planes y estrategias.
- Hacer un presupuesto. No tiene que ser gran cosa ni muy sofisticado para empezar. Es más bien para determinar sus prioridades mes con mes. Hay gente que prefiere gastar en el servicio de tele por cable en lugar de salir a comer. Para algun@s el gasto del servicio domestico es IMPRESCINDIBLE mientras que para algunos puede que no. Hay que establecer prioridades y ponerlas en el presupuesto.
- Hablar con honestidad de los problemas y preocupaciones que cada quién tenga. Mucha gente que tiene importantes deudas en sus tarjetas NO se lo comunica a su pareja por diferentes razones. Creánme lo mejor es que los dos estén al tanto de lo que pasa con el otro. Dos cabezas piensan mejor que una y una de las cosas más importantes para el ser humano en momentos de dificultad es contar con el apoyo de su ser amado.
- Hablen también con honestidad en relación a sus ingresos, egresos, compromisos financieros, etc. No se imaginan la cantidad de hombres que no le dicen a sus mujeres cuanto ganan y la cantidad de mujeres que tienen cuentas escondidas del marido. No son necesarios los detalles, pero el saber la verdad les ayuda a ambos a hacer un plan a futruro realista, confiable y se convierten ustedes dos en verdadero equipo.
Hablar de dinero todavía sigue siendo tabú en muchos hogares y en las cabezas de muchas personas. Lo cual es una pena, porque solo hablando podemos desentrañar los misterios que hay en la mente de otro ser humano. Si no sabemos y hablamos de dinero ¿como lo vamos a manejar mejor? ¿cómo es eso de que no se “debe” hablar de dinero, pero si PELEAR por el?.
Seguimos con la parte 3. ¡No se la pierdan!



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