Prestamos a familiares – Guía de supervivencia

Prestar dinero es una cosa delicada para las relaciones. Pone estrés y cuerdas donde antes todo era feliciadad, bueno no todo felicidade pero el deber dinero a alguien que queremos puede destrozar la relación. Aquí una buena guía de supervivencia.

parientes

A todos nos ha pasado. No importa si somos los pobretones o los ricachones de la familia. En algún momento (o en muchos momentos) algún pariente se nos ha acercado a pedir dinero porque trae un atorón económico.

Y la tortura viene después de los préstamos familiares. Estas son algunas de las variantes de esa tortura: el pariente no pagó. El pariente pagó pero tardó mucho y nos puso en aprietos a nosotros. El pariente pagó pero se “enojó” porque nos atrevimos a cobrarle. El pariente ya habló horrores de nosotros con la tribu de su lado y por consecuencia media familia no nos dirige la palabra. El pariente no pagó, se enojó, habló mal de nosotros y además !no nos habla! Que horror. Pero no todo está perdido. Esta es una guía práctica de que hacer y como sobrevivir cuando un pariente nos pide prestado.

1. Observa al pariente.

No es lo mismo prestarle a tu hermano que al primo segundo que casi nunca ves. Las posibilidades de que el primo segundo te pague son más remotas.

2. Observa la relación que tiene en general el pariente con el dinero.

Si el individuo tiene  historial de ser de moral relajada y medio irresponsable con el dinero, seguro será de moral relajada y medio irresponsable a la hora de pagar.

3. Aprende a decir NO.

Esto es muy útil incluso en todos los aspectos de tu vida. No es tan difícil. A una amiga le paso. Tenía pánico de decirle a su hermana que no le daría su casa a vender (la hermana era corredora de bienes raíces) porque pensaba que se acabaría la relación. Al final se armó de valor, le explicó porque y aunque la hermana hizo puchero, al final lo entendió. Uno debe ver también por su propia familia y supervivencia.

4. Si te pide una cantidad grande, negocia

. Haz cuentas y ve realmente cuánto le puedes pagar. Si te pide $5,000 y tu solo puedes ayudar con $1,500, ofrécelos con cariño. A veces uno puede ayudar pero no sacar a la persona totalmente del aprieto.

5. Recuérdale que el dinero que le estás prestando es dinero que no tendrá tu familia,

hasta que te pague. Suena feo, pero es importante que el pariente esté consciente que ese dinero te costó trabajo a ti y que también tienes familia y compromisos. Hazlo de manera sutil y cariñosa, no se trata de ofender ni hacer sentir mal a nadie.

6. NO esperes peras del olmo.

Si el pariente es un desastre con el dinero, si constantemente entra a negocios y falla, si es adicto al bingo, etc. No esperes que por prestarle dinero va a cambiar contigo.

7. Del punto anterior se desprende otro muy importante: Presta con responsabilidad.

Es decir, si le prestas dinero a un pariente acepta los posibles riesgos (algo más fácil si ya leíste y aplicaste los primeros 6 puntos de esta guía) que esto significa. Conozco personas que constantemente le prestan a familia que nunca paga y constantemente se quejan de eso. Si ya tienes la experiencia de que no te pagan ¿para qué sigues prestando? o si decides seguir prestando aunque no te paguen !no te quejes!

8. No tengas miedo de cobrar.

En general a la mayoría nos cuesta trabajo cobrar. Es difícil, está mal visto, nos da “cosa”, se nos hace un nudo en el estómago, etc. Pero la verdad es que si prestamos y nos prometieron pago, lo justo es que nos cumplan. Y si no nos cumplen ¡pues a cobrar! El dinero no nace en las macetas y la verdad pena le debería dar al pariente que no paga.

9. Regálalo.

Si vez que tu familiar quiere pagarte pero de veras no puede y a ti no te hace tanta falta, dile que no te pague como regalo de cumpleaños/navidad.

10. Y por último, la estrategia que más funciona: da por perdido ese dinero. Es decir, no cuentes con el en un futuro inmediato. Si tu pariente es responsable te pagará, pero posiblemente tarde mucho. Si tu pariente es irresponsable quizá nunca pague. De cualquier manera, cada que un pariente te pida dinero,  haz cuentas, prestale una cantidad que no ponga en riesgo tus gastos, y ¡olvídate del tema!. Si regresa, es tuyo, si no, no le vuelvas a prestar (ya te dio una maravillosa razón para decir NO) y se acabaron los problemas.


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Tus comentarios:

  1. Me he permitido prestar dinero en dos ocasiones : a un buen amigo y a un familiar.

    En el segundo todo fue miel sobre hojuelas ya que mi familiar cae en la categoría de las personas responsables con sus finanzas.

    En el caso de mi amigo, después de más de 12 años, sigo esperando que me pague o que siquiera me dirija la palabra.

    ¿Le volvería a prestar a alguien más? Por supuesto, siempre y cuando cumpla con los requisitos acá mencionados.


  2. Hay veces que nos da mas pena cobrar a los que nos deben ya sea un amigo o pariente, ya que muchos se la CAMPECHANEAN a la hora de pagar…


  3. La regla que yo tengo, que recomiendo, que es simple y que funciona de maravilla —y que por fortuna es compartida por mi familia más cercana y querida— es NO PRESTAR. A nadie. Nunca. Punto. En serio. A Nadie.


  4. Concuerdo con Gustavo, tambien es mi regla, NO PRESTAR A NADIE, a veces me llaman codo y demas cosas pero es mi dinero y si no lo pierdo conmigo mismo, menos con otras personas.


  5. Mi abuelita tenìa un dicho que nos ahorro muchos dolores de cabeza y pleitos “lo dado dado y lo prestado prestado” Si te prestaron $1 lo tienes que pagar (y el que prestò aceptar el pago) aunque sea poquito y si te regalaron dinero ni tienes que sentirte menos, ni el otro sentirse mas ni querer cobrarle el favor, si se quiere cobrar mejor se presta. Ya me hice bolas pero la idea es esa, desde un principio definir si se està dando o prestando el dinero y en caso de ser prestado tambièn definir para cuando es el pago. Esos “no te apures, cuando puedas me pagas” pueden crear problemas porque para el que presta ese “cuando puedas” puede significar que se pague lo màs pronto posible mientras que al que le prestaron puede ser que cuando pueda despuès de irse a la playa, en cambio si ya se estableciò una fecha, el que prestò sabe que aunque se haya ido a la playa el otro le va a pagar en la fecha convenida.

    Hay que entender que el dinero tiene un contenido emocional precisamente por lo que costò ganàrselo y por las cosas que se dejan de tener para prestarlo. Los pleìtos de dinero no son por dinero sino porque una persona siente que se estàn aprovechando de ella y/o la otra siente que el otro no tiene derecho a pedir lo suyo, suena feo pero aunque en el fondo creas que la otra persona se gana el dinero por menos de lo que tù trabajas no te da derecho de no pagarle o pagarle tarde


  6. yo me quedo con el punto numero 10, siempre que le presto a un amigo muy querido o a un familiar, pienso en que si la lana regresa que bueno pero si no en ellos queda, claro siempre presto una cantidad que no me duela perder, porque ya me paso que le preste a un familiar una buena lana y este desgraciadamente fallecio y su esposa e hijos no quisieron responder por el prestamo a sabiendas del prestamo, y era una lana que a mi me costo juntar un buen rato y para mi no fue justo, y es algo que cuando uno presta dinero nunca toma en consideracion y no pensamos que nadie tiene la vida comprada y se puede ir en cualquier momento, por eso mucho ojo!!!!


  7. Le preste 300 euros a mi cuñada…hace dos años, y nunca más los vi…..No se debe prestar entre familia. A lo sumo se da, y no se espera la devolución para ahorrar en enojos.



  8. Mi papa tambien tiene la regla de no prestar y lo dice sin pena cuando alguien le pide y vaya que se ahorra problemas. Yo le prestes un amiguísimo del alma 150 dólares, cuando le cobre se atrevió a cuestionarme si en verdad tenía problemas de dinero o que porque le cobraba, el dinero era mío! Que descaro! Sobra decir que perdimos las amistades y aprendí mi lección.



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