
Este NO es un post de finanzas personales. Así que si quieren dar la vuelta y regresar mañana, están excusados.
El viernes -5 de diciembre- me levanté toda torcida (cortesía de la cama extra dura del hotel) y decidí que me vería regia con unos jeans, camisa negra de cuello alto, mis tenis beige clarito y un suéter blanco.
En la mañana fue la presentación del libro de mi esposo, anduvimos en conferencias, de un lado para el otro sin mucho descanso.
En la inauguración de la exposición de José Palomo, que ya fue a las 8:30 de la noche, andaba yo llorando por los rincones (que no había muchos) por sentarme un momento. Me senté en la calle, en el baño y hasta en mi imaginación (como cuando platicábamos amablemente con el caricaturista que es un encanto de persona). Y recordé porque dejé de ir a exposiciones: ni una pi$@e silla y 2 horas haciendo como que tus pies y piernas no son afectados por la gravedad.
A las 10:30 pasaron por nosotros para llevarnos a la casa del presidente de la FIL. Mi agradecimiento por poderme sentar no cabía en tamaño camionetón.
Estaba un poco preocupada porque con tanto ir y venir no pude maquillarme, pero asumí que yendo con de grupo de moneros me vería muy ad-hoc.
Entramos a una casa muy bonita en una zona (se ve) exclusiva de Guadalajara y cual fue mi sorpresa, que lo primero que me encuentro son 3 mujeres SUPER arregladas, de tacón altísimo, maquilladas y peinadas de salón a lado de ¡Jorge Vergara! (dueño de Omnilife y las Chivas Rayadas de GDL). Y ¿que fue lo primero que pensé?? ¡mis tenis! mis tenis ya sucios de tanto ajetreo; ¿pero a quién se le ocurre llevar tenis claros de tela for crying out loud?? pensé alarmada. OMG! alerta! alerta! facha fuera de lugar, facha fuera de lugar!
Corriendo me fui al baño a hacer lo único que ya en ese momento se podía hacer (que no era mucho): pintarme los labios.
Palomo vio mi cara de angustia y me preguntó. No pude evitar confesarle que me atormentaban mis tenis. De manera dulce se solidarizó conmigo mostrándome sus zapatos ¡sin calcetines! “confieso que me compro los calcetines en el mismo lugar donde compro las pijamas”, me dijo sonriente.
Acto seguido nos fuimos a sentar en el lugar más lejos posible del barullo pero con los asientos más cómodos. Fue un alivio sentarme y no tener a ninguna de esas mujeres emperifolladas cerca de mi.
Con el tiempo me sentí más relajada y mientras platicaba amenamente con uno de los organizadores del evento, de pronto, bajé la mirada y veo las mangas de mis suéter blanco ¡alarma de facha! ¡alarma de facha! las mangas estaban negras renegridas de mugre. ¿A quién se le ocurre usar un suéter blanco todo el día para llevar a una fiesta de esa envergadura??
Corriendo volví al baño (bueno corriendo es un eufemismo porque estaba tan cansada que apenas podía caminar) y me quité la porquería esa para quedarme solo con mi camisa negra y mi abrigo que hasta eso no estaba de mal ver. Ufff! no podía dejar de pensar en el hecho de haber estado platicando como 20 minutos con el organizador del encuentro de Internacional de Historieta con las mangas del suéter de un niño de primaria.
Pero lo peor, ya había pasado. Ahora la tarea era pasar la noche sin que el presidente de la FIL me viera y todo solucionado.
Mi esposo y los moneros si hablaron con el Sr. Padilla pero no tuvieron que pasar la pena de presentar a una mujer con ojeras, cansada, tenis sucios y cara de “la cama no me deja dormir, muchas gracias”
Aprendí mucho de esta experiencia. ¿Serían tan amables de anotar en los comentarios las lecciones? Todavía no me repongo.
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Je je je, realmente hay momentos en la vida de las mujeres en que un delineador, polvo y un lápiz de labios transforman nuestra sensación del mundo y el lugar que en él ocupamos.
Me quedo con esto:
“La ropa es un medio no un fin, y cualquier medio puede ser sustituido para obtener los fines. Es mejor vestir de tenis y dejar claro que no pasa nada por eso que sentir pena por tu atuendo” – Hluot Firthunands
“debe haber gente inteligente a la que le interesa más tu plática que tu apariencia. Y, de lo contrario, ¿valdría la pena preocuparse?” – Jorge Ricardo
Desde mi forma de ver las cosas, todo es relativo. Hay personas que con tenis y jeans tienen mejor presencia que las señoras copetonas de Polanco (por irme al extremo).
Hay quienes simplemente tienen mejor presencia. A mi una mujer muy arreglada que abre la boca y dice tonterías… no gracias.
Preferible andar sport y tener conversación y nivel. Un par de botas Prada pueden ser muuuuy aburridas.
Por ahí dice Lulú que la lección es no ir con tenis a un evento de todo un día. Mi sentido común y la columna vertebral de ustedes me dice que tacones todo el día martillando… ummm, no gracias, terminarías con una cara mucho peor y dolor de espalda… a eso si, muy arregladita, no?
Quizá para la próxima, unos tenis-zapato, de esos que lucen bien en toda ocasión… para la cara desvelada, maquillaje de vampiros :O
.-= El blog más reciente de CyberGus ..¿Por qué a nadie le importa tu sitio? =-.
Gracias por la estampita del borrego…
GABRIEL: Me hiciste reir mucho!
SO: Una mas para mas experiencia, muy agradable tu forma de escribirlo.
A mi me paso una vez, sali a trabajar fuera de mi ciudad, me bane en el hotel por la noche para salir muy temprano al otro dia, hacia un frio tremendo y como seria trabajo en tierra y con fierros pues me puse un gorro. Derepente tengo que ir al banco y me piden que me quite el gorro, me lo quite y ya en la fila veo que todos se rien discretamente de mi, hasta la cajera, cuando veo mi reflejo veo que mis cabellos estaban como de punk, totalmente parados de la mitad de la cabeza, terminando sali me rei, me puse mi gorro y pense que bueno que no fue en mi ciudad.
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