Si crees que eres una persona que toma todas sus decisiones con base en la lógica y el raciocinio puro, este post es para ti.
Nuestra sociedad se ha encargado de clasificar las emociones como malas. Ser emocional está definitivamente mal. Las mujeres, en muchas lugares de trabajo son vistas con recelo -aunque siempre muy discretamente, claro- por su tendencia a ser más emocionales que los hombres ( y no, no es un comentario mala onda de género, es un comentario tomado de experiencia y observación). Y que un hombre demuestre sus sentimientos es de las perores cosas que puede hacer, socialmente.
¿Quién empezó con todo esto de que las emociones son malas? Algún individuo al que no le giraban bien sus neuronas. Evidentemente somos seres emocionales. Tratar de evitar u ocultarlas es como tratar de ocultar que poseemos 2 brazos.
Cuando nos sentimos de determinada manera, el cerebro inmediatamente busca las justificaciones “lógicas” que explicarán que nos comportemos según esa emoción.
Por ejemplo, nos sentimos un tanto tristes y derrotados porque tuvimos alguna falla en el trabajo. Lo más seguro es que no estemos muy conscientes de esa emoción (como cuando te preguntan ¿cómo te sientes? sabes que sientes algo pero no lo puedes describir exactamente), y surge el impulso por mitigar esa emoción.
Si normalmente mitigamos emociones negativas comprando cosas, inmediatamente nuestro cerebro empezará a trabajar para explicar racionalmente la “verdadera y auténtica” necesidad que tienes de comprar esos jeans, ese videojuego, ese reloj.
–> Pero NOTEN el procedimiento: primero viene la emoción, luego la justificación y al final la acción.<–
Es curioso como la mayoría nos sentimos muy en control racional de lo que hacemos, cuando en realidad son las emociones las que la mayor parte del tiempo están llevando la batuta. Y no solamente las emociones negativas. Cuando estamos entusiasmados, curiosos, satisfechos, alegres pasa exactamente lo mismo.
Si aprendemos a ver este proceso. Si dejamos de pensar que todas las emociones son malas, si ponemos un poco de atención a lo que estamos sintiendo, entenderemos muchas de las acciones que parece llevamos a cabo sin darnos cuenta, y que al final, nos llevan a tener la vida o la situación en la que nos encontramos, para bien o para mal.
Si tus finanzas andan mal, es posible que la fuente del problema sea una emoción escondida. Dave Ramsey muy sabiamente dijo: Las finanzas y el dinero son 80% comportamiento (cuya raíz son las emociones) y 20% matemáticas.
Si no fuera así, pocos tendrían deudas, o problemas de dinero porque créanme que es más sencillo aprender matemáticas que aprender a distinguir y controlar inteligentemente nuestras emociones.
¿No será pos esto que de pronto hacemos cosas que no entendemos porqué hacemos?
Foto: aldeaeducativa.com
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