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empleo vs. emprendedor
¿Porqué la mayoría de los millonarios son empresarios y no empleados?
Steve Jobs. Fundador de Apple Inc. Foto: Albert Watson.
En este mundo no hay nada escrito. Cada quien tiene el potencial de hacer su futuro como deseé y en realidad el límite es la cabeza misma de cada quien. Pero a lo largo de mi corta vida y de algunos libros leídos, he descubierto que la mayoría de las personas millonarias y afluentes (porque no todos queremos ser necesariamente millonarios. Quizá con ser afluentes nos conformamos) tienen una característica en común: Casi ninguno es empleado.
Algunas de las razones son:
- En general el “selfmade” o empresario pasa muchas más horas en promedio analizando y estructurando sus inversiones.
- Los empresarios en general dificilmente dan su situación económica por sentada. Siempre están a la expectativa de cambios desfavorables y esto provoca que dediquen tiempo y esfuerzo en cuidar sus recursos.
- La mayoría de los empresarios de mediana edad ha vivido tanto tiempos muy buenos como tiempos muy malos. Esto les ha dado prespectiva y “callo” para construir y manejar sus propios planes de retiro.
- Tienen que encargarse de su propia sutuación financiera pues nadie más lo hará por ellos.
- El éxito de un empresario depende, a la larga y en mayor medida de políticas financieras bien estructuradas y disciplinadas.
- El empresario tiene más libertad a la hora de deducir impuestos y manejar lo que paga por este concepto. El empleado en cambio es gravado mucho antes de que reciba su cheque.
- El empresario tiene como límite su propia cabeza (como dije al principio), el empleado desafortunadamente tiene como límite la cabeza de alguien o alguienes más.
- El empleado tiene en general que ocuparse de otras “tareas” aparte del trabajo en sí, como: la actitud del jefe, las grillas de los compañeros, como llegar temprano sin tener que pasar 2 horas en el metro, etc. Todas estas son actividades que le quitan rcursos al individuo para enfocarse en lo que importa: el trabajo, como hacerlo más eficiente, que quiere el cliente, productos o servicios nuevos etc.
- El ser empresario significa tomar más responsabilidades y riesgos. Como mencioné él se tiene que hacer cargo de sus ahorros, de su retiro y su administración. Así también el empresario está obligado a asumir los riegos en una mala racha económica, en una crisis financiera, en caso de atraso en pagos del cliente etc. Cuando se es empleado estos riesgos los absorbe la empresa por ti (no dejas de recibir tu sueldo a menos que la cosa se ponga demasiado oscura y te corran).
- La mayoría de los empleados están “quemados”. Es decir extra cansados por exceso de actividad, trabajo, horarios, lo cual les deja muy poca energía para dedicar a sus finanzas, inversiones, proyectos de largo plazo o incluso un negocio alterno propio.
- Los empleados están dentro del mundo corporativo (el que sea del nivel que sea), esto obliga de manera muy (MUY) sutil a entrar en una vorágine de consumo. Simplemente la ropa. Como mujer cuando trabajas en una oficina te ves obligada a comprar mucha ropa de trabajo (que no es barata), o si eres un abogado importante en una firma, no puedes llegar en “combi” o en cualquier carro. Se genera un clima de competencia velado por posesiones. El empresario por el contrario, o trabaja solo o tiene empleados quienes lo verían con malos ojos si llegara con un traje extra caro, pues significaría que “los está explotando”. El emprendedor gasta menos en artículos periféricos a su desempeño y al propósito de generar más utilidades.
Ahora bien, todos estos puntos son generales y no significa que sean reglas ni que “one size fits all”. Pero creo son razones importantes por las cuales los millonarios del mundo son casi todos, empresarios.
Recuerdo la historia de el que llegó a ser el mejor repostero de toda Francia (Jacques Torres) y fue empleado de prestigiados hoteles y restaurantes (como Le Cirque). Aunque era un empleado MEGA reconocido y seguro ganaba bien, se dio cuenta de que había legado a la cúspiude de lo que podía hacer como empleado. Que para crecer necesitaba se empresario. Dejó todo, se fue a Nueva York y abrió una chocolatería. Hoy es una de las chocolaterías más importantes de la cosmopólita ciudad y es millonario.
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Como cobrar bien cuando eres independiente parte 2
Debido al éxito y porque muchos lo pidieron, aquí está la segunda parte!. La primera está acá
Ciertamente cobrar es un punto difícil. Estamos educados culturalmente a que cobrar es “feo” y sobre todo que “la gente decente” no anda cobrando. Pero y ¿entonces? ¿no cobramos? Aunque no lo crean mucha gente opta por ¡no cobrar!.
Cuando el cliente la hace muy cansada o hay muchos trámites o el que tiene que pagar se pone gruñón, es común que el que hizo el trabajo prefiera no cobrar y ahorrarse la “molestia”. Esta táctica funciona en muchos casos y es por eso que gente sin escrúpulos la usa.
¿Solución?
Puedes contratar a alguien que sea perro para la cobrada pero honesto para que haga el trabajo “sucio”.
Puedes tragar saliva, y aguantarte, total, es un juego y el otro esta probando a ve cuanto aguantas… en las agencias de publicidad es inevitable los tramites y los errores. Hay que hacerse a la idea y pasar a través de ello. Ni hacer corajes que el hígado y todos tus órganos lo resienten.
Otra cosa muy útil es que cuando un cliente de plano es muy abusivo, ya no se le da servicio. Una vez pasa, dos veces ya es culpa de uno. Y nada de que hay que estar “agradecidos”, si hacemos nuestra chamba bien, más y mejores clientes vendrán (me consta).
Otro problema son los “intangibles”. Todas esas cosas que no se sabe cuanto pesan pero que necesitamos como: traducciones, ilustraciones por encargo, artículos escritos por encargo, reparaciones, y en general cualquier SERVICIO.
Por ejemplo, en mi experiencia he visto que la gente en general, cree que puede decorar su casa, que puede escribir, que puede organizar fiestas, que puede dibujar, que puede hablar en una conferencia, que puede coser etc. Pero lo que no se dan cuenta es que hay una gran diferencia entre poder hacerlo y HACERLO BIEN. Y eso hace que mucha gente “menosprecie” el trabajo de servicios.
Un día un cliente que deseaba rotular 100 libros de 1 día para el otro (con media cuartilla de texto!) a mano se escandalizó del precio pero sobre todo del tiempo de entrega (creo que le pedí como 5 días). Y les juro que me dijo “pero si es solo escribir” a lo que yo le contesté de plano “señor, si es solo escribir, creo que debería mejor hacerlo usted y no perder su valioso tiempo conmigo”. Luego mis amigos me dicen que estoy loca, pero no! Hay clientes y actitudes que solo te van a dejar amolado. Yo pienso que hay que estar bien pendientes de estos “clientes menospreciadores” y no dejarse llevar por el temor de perder la chamba.
Mi esposo y yo trabajamos de freelance ofreciendo intangibles. Ya llevamos algunos años en eso asi que hemos acumulado entre los dos anécdotas y experiencias suficientes para editar un libro. Pero lo que quiero escribir son algunas de las conclusiones que esas experiencias no han llevado a tener junto con los valiosos puntos de vista de los lectores de blogylana:
- Siempre habrá (como bien comentó Strika) alguien que cobre menos por lo que tu haces, SIEMPRE. No pongas tu atención en eso. Pon tu atención en mejorar tu oficio, en mejorar tú. Eso hará que la distancia entre los que cobran menos y tú se agrande.
- Cuando cotices, ten en mente 3 cantidades: la que consideras adecuada para el trabajo , la que estarías dispuesto a dar de descuento si te regatean y la que te encantaría. La que pones en la cotización es la combinación entre la que consideras adecuada y la que te encantaría. Y si te regatean ya sabes hasta cuanto estas dispuesto a bajarle (si vale la pena, claro).
- Una clave importantísima a la hora de ser freelance es, como comentó Gabriel, aprender a negociar. Todo en esta vida es negociable. Y si uno se pone muy inflexible, las cosas no avanzan. Si uno es demasiado flexible termina perdiendo. La capacidad de negociación es un músculo que hay que ir ejercitando. No se desesperen sino sale a la primera o a la segunda. Y para negociar les doy la herramienta que más me ha ayudado a mi: Siempre piensa en el otro. Tu ya sabes que te conviene y que es lo que quieres, pero ¿qué gana el otro? ¿qué tienes tú que ofrecerle? , para ganar una negociación tienes que ofrecer un “trato que no pueda rechazar” que sea super tentador y en donde todos ganen. No saben cuantas veces he visto gente que su idea de negociar es pedir, pedir, pedir. No. Así no se llega a ningún lado. Por lo menos en mi experiencia.
- La mejor promoción es la buena ética. Las buenas prácticas profesionales aunque no lo notes, te respaldan. Dice el dicho que “nadie sabe para quien trabaja” y es cierto. Si un día quedas mal con la entrega de algo, tu no sabes hasta que oídos puede llegar esa historia. La puntualidad, la honestidad, lo bien hecho, la formalidad te traerán muchos más trabajos de los que puedes conseguir abaratando tu trabajo. La ética es una inversión que dura toda la vida.
- Nunca cobres por el tiempo que te lleva hacer un trabajo. Es decir el tiempo puede ser un factor a la hora de cotizar. Pero no puede ser todo. Si eres lento o te cuesta trabajo porque todavía no eres muy bueno (o por las razones que sean) el cliente no tiene porque pagar el precio de que no puedas. Eso se notará mas pronto de lo que imaginas.
- La moneda de cambio en el mundo freelance es REPUTACIÓN. Cuídala como el tesoro más grande que tengas en tus manos.
- Si te da pena cobrar usa la técnica que mas usamos mi esposo y yo : El sentido del humor!!! Como la sección amarilla, funciona y funciona muy bien (aunque pienso que desde que llegó internet, la sección amarilla ya no funciona tan bien, pero en fin). Lo mismo aplica para negociar. Hace poco me llamó un cliente para preguntar por precios. Cuando el dí el precio contestó: “¿Es el mejor precio?” y le respondí “Claro! ¿a poco cree que le voy a dar el precio feo? Es el ¡mejor!” Y no le quedó de otra mas que reírse.
- En diferentes casos, viene muy bien cobrar un anticipo como comenta Moonwarden. Muchas veces es un cliente inestable (ejemplo: cualquier partido político), alguien que no conoces o necesitas invertir mucho dinero en material. Que no te de pena pedir anticipo. Como dice Moonwarden, si las tintorerías lo hacen ¿por qué nosotros no?
- A veces con ciertos clientes vale la pena hacer un descuento o algún sacrificio. Es muy importante medir a cada cliente individualmente. Si por ejemplo tienes un cliente que constantemente te da trabajo y paga puntual, dále prioridad. Si conoces a alguien que te pide una cotización y un extra y ves potencial para hacer mas cosas juntos no dudes en darle el extra. Puede que valga la pena.
- Algunas veces te toparás con clientes que son capaces de burlarse de tu trabajo y hasta ofenderte con tal de conseguir lo que quieren. Mortizio nos cuenta que esto le ha pasado. Creo que lo mejor en no pelarlos. Dejar la cotización como está, respetar los tiempos de entrega, entregar y poner a ese cliente en la “lista negra” que significa: si no tengo nada mejor que hacer , si tengo tiempo y ganas vuelvo a chambear para ti. Se me atraviesa cualquier otra cosa y estaré muy ocupado para hacer lo que me pides.
- Pon un letrero en tu oficina, taller, computadora que diga: “hoy no se fía, mañana tampoco”.
Y por favor, quien tenga mas sugerencias, conclusiones y anécdotas, aquí abajito, en los comentarios. ¡Gracias!
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Como cobrar bien cuando eres independiente
Algunos lectores me han pedido que escriba acerca del incierto arte de cobrar por lo que se hace y como poner un precio a nuestras habilidades. Debo aclarar que este post está mayormente dirigido a freelancers en áreas creativas que son los más cercanos a mi, pero creo aplica a todo tipo de áreas.
En la mayoría de los países de primer mundo donde el teletrabajo y la freelanceada tienen mucho tiempo, existen estándares y medidas muy exactas que le permiten a los trabajadores independientes sabe cuanto e incluso como cobrar desde que inician sus carreras.
Aquí en México, es, digamos un ¡desastre!. No hay estandares en ninguna industria, hay miles de chavitos (lease muchachos de menos de 22 años) dispuestos a cobrar SIEMPRE menos, los clientes regatean hasta que el proveedor llora, los pagos se tardan en llegar meses, y para colmo, en México el “dar trabajo” está visto como “hacer un favor”.
Con este lío ¿cómo saber cuánto cobrar? .
Evidentemente, mucho depende de a que altura de tu vida laboral estas. Por ejemplo, no cobrará lo mismo alguien que es arquitecto y lleva 15 años en el negocio que un chavo recién egresado que arregla computadoras. El área y la experiencia determinan en gran parte la cantidad a cobrar. Lo mismo sucede con la especialización. No es lo mismo estudiar 14 años como médico con todo y prácticas y especialidad que ser paramédico. No piensen que estoy discriminando, por favor, solo hablo de las posibilidades de ganar mas o menos en función de lo que hacemos.
Hay varios factores generales a considerar:
- Años que lleva uno realizando esa actividad en general.
- Años que lleva uno realizando esa actividad BIEN.
- Dificultad de la realización de la actividad.
- Cantidad de oferta que hay de esa actividad (no es lo mismo que haya un puñado que la ofrecen a que sean miles de personas las que hacen lo mismo).
- Tempo que se invierte en realizar el trabajo en general.
- Si se requiere comprar material a proveedores externos o no.
- Que trabajo exactamente te están pidiendo. No es lo mismo hacer una página web de una fundación sin fines de lucro con pura información, que hacer la pagina de Ralph Lauren.
Entre otras cosas. Las respuestas a estos 7 puntos nos dan una buena idea de por donde andamos parados.
Para tener una idea general de lo que se cobra por trabajos en nuestra érea, pueden buscar en internet, cotizar, preguntar a colegas, a algunos clientes incluso.
El trabajo mismo les irá dando pautas. Yo recuerdo cuando empezaba en el negocio de la rotulación de invitaciones, que al principio cobraba super barato. Luego me entró lo “diva” y cobre carísimo (para la época), porque me cayó una super clienta y creí que así sería siempre y pues no, tuve que bajarle. En general el mercado mismo nos va dando la pauta pero, es importante nunca regalar nuestro trabajo.
A veces nos gusta tanto lo que hacemos que estamos dispuestos a literalmente regalarlo y esto nunca es bueno. Cuando uno regala lo que hace los que lo reciben NO LO APRECIAN. Creánme.
Pero las cosas mas importantes que he aprendido para cobrar bien son:
- Autestima. Uno debe saber lo que vale. Punto. No eres DaVinci, pero tampoco eres un escuincle de 6 años con su puesto de limonada.
- Etica. Mientras mejor sea tu ética en el trabajo mejor te irá y mas te cotizarás. Se honesto, se derecho, acepta cuando te equivocas, cumple con tus fechas de entraga, se puntual y trata bien a tu cliente.
- Servicio. Mientras mejor servicio des, mejor podrás cobrar. Las “divas” pueden ser muy buenas en lo que hacen, pero su futuro en la industria (la que sea) no es prometedor.
- El trabajo NO es un favor. Estamos acostumbrados a “sentirnos mal” por cobrar. Alguna vez cuando trabajé de secretaria en un despacho de diseño, una de mis labores era perseguir cheques a las agencias de publicidad. Un día una loca en finanzas de una SUPER mega agencia me dijo descaradamente “ A ustedes los del despacho X ¡como les gusta cobrar! En la agencia ya los tenemos en la lista negra por cobrones”. ¿se imaginan? Estar en la lista negra por querer cobrar un trabajo que ya se hizo y se entregó????? ¡no se dejen intimidar! El pago es lo justo por lo que el cliente nos pidió. El trabajo es un intercambio, no un favor.
Y por último mi jefe en ese mismo despacho me dio unas palabras de sabiduría que nunca voy a olvidar y creo que también me han sido útiles (sin abusar): “ si un cliente no respinga cuando le das una cotización, significa que pudiste haber cobrado mas”.
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Empleado o Empresario. Cual es el mejor camino
El mundo ha cambiado mucho desde que nací en 1970. No nada más llegaron el fax, los videojuegos, los controles inalámbricos, las franquicias extranjeras y el internet, la vida laboral de los mexicanos (y en todo el mundo de hecho) dio un vuelco.
La escalera corporativa se achicó, los años en los que uno podía estar en una empresa se redujeron, los salarios decrecieron, y el desempleo llegó para quedarse. En otro post, conté un poco de mi “crisis de los 40 a los 20s”. Esa crisis me llevó a cambiar el rumbo de mi vida laboral, y pasé de ser empleada a dueña de mi negocito. Y es negocito chiquito, microempresa. Para mi, ha sido la gloria. La idea de pasar las mejores horas y días de mi vida en una empresa X haciendo ricos a quien sabe quienes, pelendome con las grillas de los compañeros y sufriendo con tener que usar medias todos los días era simplemente abrumador.
Claro que este camino no es el único.El ser independiente no es para todos. A mucha gente simplemente no les gusta y tiene ciertas desventajas. Por ejemplo, uno tiene que ser sumamente organizado con el tiempo y con el dinero. Uno tiene que trazarse sus propias metas y cumplirlas (¿y si no se cumplen de quien es la culpa?), a veces es un trabajo muy solitario y se extrañan los chismecitos y el cafecito de oficina. Come uno menos pasteles pues hay menos cumpleaños que celebrar (los tuyos y los de tus posibles empleados, asumiendo, claro que eres una microempresa, definitivamente a mayor es tu empresa, mayor numero de cumpleaños y ¡más pastel!).
Tengo amigos que la sola idea de trabajar desde sus casas les da escozor. Tengo amigos que por la naturaleza de su trabajo son freelance y sufren con la administración de su dinero y desearían recibir una paga segura cada mes (para muchos de ellos está dedicado este blog).
Y en mi experiencia, ningún camino es mejor que otro. Cada camino es el mejor dependiendo de la persona. A veces creemos que seríamos más felices y productivos si fueramos independientes y entonces nos libramos del odioso jefe y las levantadas temprano etc, pero a la hora de la hora, resulta que nomás no nos gustó y queremos regresar corriendo a nuestro jefe fastidioso.
¿Cómo saber que es lo que realmente queremos y donde verdaderamente podemos florecer laboralmente? .
Aquí les presento un pequeño cuestionario que puede ayudar a aclarar esta duda.
- ¿Odias a tus jefes, o simplemente odias los quehaceres diarios de tu chamba?
- ¿Querías estudiar algo diferente a lo que finalmente estudiaste?
- ¿Te cachas seguido “robando” tiempo para tu hobbie favorito?
- ¿Cuándo te llega dinero, se te va de las manos sin saber en que?
- ¿ Constantemente tienes miedo de que te corran o cierren tu empresa?
- ¿Eres organizado con tu tiempo tanto dentro como fuera del trabajo?
- ¿Disfrutas inventar nuevas cosas, métodos, etc.?
- ¿Estarías dispuesto a trabajar mas del doble (muchas veces) para hacer algo que te encanta?
- ¿Tienes suficiente ahorro como para dejar de recibir sueldo por un año? Y si no, ¿cómo puedes lograrlo?
Contesta estas preguntas honestamente. Piensalas. Imáginate dentro de cada situación.
Por ultimo, sugiero hacer una lista de lo siguiente:
- Has una lista de todas las cosas que te gusten. No importa que tan descabelladas. Si te gusta leer ficción y sembrar tu propio perejil, anótalo. Si es el cine, o cualquier cosas que pienses que “no se puede vivir de ello”, anótala.
- Has una lista de las cosas que te gustan del trabajo actual (Ya seas empleado, freelance, a microempresario, no importa).
- Has una lista de todas tus habilidades (si, también tejer o hablar con las chavas cuentan).
- Has una lista de tus metas a mediano y largo plazo tanto financieras (cuanto quieres ganra, cuanto quieres ahorrar comprar casa etc.) como personales (tener un hijo, tener otro hijo, cambiarme de ciudad etc.)
Responder estas preguntas y hacer estas listas te permitirán trazar un mapa de tus prioridades, lo que te gusta y lo que puedes hacer en un momento dado. Y si necesitas ahorrar y gastar sabiamente para lograr la meta que decidiste, no dejes de regresar a blogylana.com!
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Crisis de los 40´s
Inspirada por un articulo de la revista Expansión, me puse a reflexionar sobre la famosa crisis de los 40s. En el artículo hablan del cambio profundo que las personas de pronto hacen en sus vidas profesionales durante el período de finales de los 30s, principios de los 50s, y a veces hasta los 60s.
Yo todavía no llego a los 40s, ando por los 38 y no me falta mucho. Y creo que no me llegará una crisis profesional, pues yo la tuve a finales de los 20s. Yo nací, crecí y me incorporé a a vida laboral en “época de crisis económica”. Trabajé durante exactamente 10 años para alguien más (de los 18 a los 28, entrados en los 29). Mi primer trabajo fue en un Videocentro. Si, ya se que estoy ruca, pues no habían McDonalds, y ¿qué es Videocentro?.
A partir de ese momento mi vida laboral se convirtió en un ir y venir de empresa familiar, a empresa menos familiar pero igual mexicana con varios períodos de búsqueda de trabajo (si, si, periódico bajo el brazo y American Chamber y toda la cosa).
Tenía grandes expectativas, iba yo a subir y escalar por la escalera corporativa, llegaría a ser directora y por fin podría estar tranquila y dedicarme solo a mi trabajo.
Desafortunadamente, para mi como para muchos de la generación X, la escalera corporativa se quedó con como 5 escalones. Llegaron los despidos y los “mejor te liquido antes de que cumplas los 5 años”, llegó la crisis del 94-95, y la inseguridad de perder la chamba, puesto etc. nunca se fué.
En la última empresa en la que trabajé (omitiré el nombre no vaya ser que me caigan encima) en 1998-1999 empecé a sospechar que el futuro corporativo se estaba ensombreciendo para mi. (la historia exacta amerita otro post), y decidí que era momento de cambiar de rumbo. Tenía ganas de ser empresaria, de ser dueña de mi tiempo y aunque sabía que no había heredado las habilidades de hacer dinero, también sabía que sería mucho más feliz.
Esa fue mi crisis profesional de los 40s, a los 20s. Y no me arrepiento. Hoy cerca de los 40s, estoy atendiendo mi pequeño negocio de invitaciones y bloggeando, puedo ir al gimnasio, descansar un rato después de comer, y desvelarme trabajando si es necesario. Nada mal para una mujer que nunca llegó a ser directora de ninguna empresa transnacional.
Y ustedes ¿qué tal? ¿creen que tengan una crisis a los 40.s? y si ya llegaron, ¿cómo les fue?.
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