Siempre es interesante dar una vuelta al pasado y ver de dónde vienen algunos de nuestros hábitos, costumbres y hasta gustos. En el post de “finanzas no es una mala palabra” Juan Miguel me hizo pensar en el hábito de ahorro (o de despilfarro) que inculcan las familias y me hizo pensar en particular, la mía.
Hay muchas cosas que la verdad no recuerdo claramente de niña. Pero recuerdo que un día mi papá me regaló un radio (WOW! Fue mi primer aparato de sonido) no saben que cosa mas fregona. Ese radio era lo máximo y lo mejor de todo es que solo jalaba si le ponías ¡dinero!. Era un radio-alcancía. Una gran cosa. Y recuerdo que además de adorar el aparato (me dormía con él), me encantaba la idea de que el dinero que yo estaba juntando, era algo que YO estaba haciendo.
Es decir, cuando uno es niño, en general no entiende bien de donde sale el dinero. Te dicen que papá y mamá trabajan y que por ello reciben dinero. Pero para uno de chamaco eso de “trabajar” y recibir dinero por ello es muy extraño. Y más ahora con los cajeros automáticos que distorsionan todo (“mamá, claro que tienes dinero nada más mete la tarjetita en el aparato y ¡zaz! ahí esta el dinero”). Así que el hecho de poder YO HACER ALGO CON EL DINERO me parecía fascinante. Yo podía ahorrar mis mesadas, ó regalitos, ó cambios ganados por traer mandados, y comprar lo que yo quería.
Recuerdo muy bien la sensación tan agradable de LOGRO que me daba ahorrar para algo en específico. Lo padre que se sentía tener el CONTROL del dinero que llegaba a mis manos, que si bien no entendia como llegaba y tampoco entendia mucho como le llegaba a los adultos, si entendia que si me aguantaba de comprar 10 dulces hoy y ahorraba ese dinero, la recompensa en el futuro sería mas grande que 10 dulces: ¡unos patines!.
Quizá ese radio-alcancía cambió para siempre mi prespectiva financiera en el futuro, porque desde entonces me ha sido relativamente fácil, el detenerme y no comprar o disfrutar algo ahora, por la meta de disfrutar de algo mas grande en el futuro. Y muchas veces es en un futuro cercano (no en 30 años).
¿La calve para hacerlo mejor de adulto? ¡no ahorrar todo, todo el tiempo!.
Una parte de nuestros ingresos debe ir al ahorro para el retiro (¿qué tal un 5%?), Otra parte para un fondo de emergencias (un 10% hasta lograr de 3-6 meses de nuestros ingresos, y que una vez que se logran los meses de emergenciase debe seguir ahorrando para formar patrimonio), otra parte ahorrarse para metas divertidas como vacaciones, consolas de videojuegos, guardaropa, etc. (¿que tal otro 10%?). Eso es el 25% de nuestros ingresos. Y dependiendo de la temporada, puede uno ahorrar menos uno o dos meses, y luego mas en otros meses abundantes (como en diciembre). Pero dejar dinero para gastar hoy, y disfrutar hoy. De otra forma, ahorrar sería muy aburrido.
La idea es que el ahorro se nos haga un hábito, y que nos acostumbremos a quitar cierta cantidad de nuestra cuenta (y mente), para lograr cosas más grandes, como, el dejar de vivir de cheque en cheque. Es una buena meta a un futuro no tan lejano, ¿cierto?. Y yo creo que bien vale la pena el esfuerzo sin importar como nos hayan educado en casa en relación al ahorro.





deja tus comentarios