Foto: Sochie
Las finanzas sanas tienen dentro de sus ingredientes, buenas e inteligentes compras. Y aunque no todas las compras que he hecho en mi vida son realmente inteligentes, hay algunas que si me han ¡cambiado la vida!:
Tenis Nike. El primer par de tenis Nike que compré para hacer ejercicio me cambió la vida. Me demostró que no todos los zapatos deben doler hasta que uno “se acostubre” a ellos.
Maquillaje. De adolescente estaba de moda ponerse Angel Face como maquillaje. No se porque, pues es un maquillaje en polvo que no a todos va y se agrietaba en la piel. La primera vez que porbé maquillaje cremoso que cubría y duraba, me enamoré de los cosméticos que no se venden en la farmacia.
El refri. Hasta el año pasado mi esposo y yo teníamos el refrigerador que yo compre de soltera (por ahí de 1999). Era un artefacto chico, viejo y que hacía escarcha. Tener un refrigerador grande, que ahorra energía y donde puedes congelar carnes ha hecho una gran diferencia en nuestra alimentación: los vegetales se conservan por más tiempo, puedo comer pescado cuando quiero y puedo administrar las compras de manera eficiente. Amo mi refri.
Ipod. Mi esposo ama los gadgets, así que cuando salió el primer ipod lo tuvo. Yo tuve mi primer ipod 3 generaciones después (el ipod foto). Y me cambió al vida, porque me cambió la manera de hacer ejercicio. Puedo decir que hago ejercicio, porque existe el ipod, punto.
Cuchillo de chef. Parece una tontería pero tener un cuchillo profesional ha cambiado mi cocina de manera extraordinaria. Cocino más, no me da flojera cortar y pelar, y todo sale como lo planeo. Por lo menos en cuanto a corte. Ya puedo cortar juliana!!
Laptop. Antes de que llegara a mi vida, terminaba muy cansada de la oficina. Con todo y que es cómoda y la manga, llegaba un momento en que solo quería ir a mi cama (que misteriosamente siempre ha sido más cómoda que mi oficina). Pero llegó doña laptop y ahora puedo trabajar en mi blog o negocio hasta la hora que quiera. Puedo hacer mucho más de lo que nunca hice.
Autoestéreo. esta es una compra indispensable para cualquier automovilista que viva en una ciudad con el tráfico de la Cd. de México. Durante muchos años anduve con un Vocho viejo, que tenía picado el piso y no me alcanzaba para un estéreo (además en esas épocas se los robaban a cada rato). Andar por el tráfico pesado cantando tus canciones favoritas realmente me cambió la vida!.
Foto: Rob van Hilten




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